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martes, 10 de abril de 2012

El fin de un cuento

Cuando un cuento termina, no echas de menos la trama, la historia que cuentan sino a sus personajes: su forma de ser y actuar, sus vidas y la forma de compartirlas contigo página tras página como miembros de tu propia familia.
En mi último cuento conocí a muchos personajes interesantes con mucho que decir en esta historia y a los que les tengo un cariño tejido día tras día bajo la tibia luz de un microondas y unos cuantos fluorescentes.
Y esta vez, se merecen una despedida a la altura.

Había, en el cuento, una princesita joven, alegre y despreocupada. Era el personaje inocente y divertido que por las mañanas llenaba el cuento de optimismo. Irene, después de conocerte creo que todavía hay esperanza para tu generación.¡Gracias!

También había un pajarillo inquieto, que siempre iba volando a todas partes, aunque no tuviera prisa, por la costumbre de una vida acelerada. Un pajarillo que bajo una apariencia frágil y delicada escondía algo más que una gran sensibilidad: una alegría y una fortaleza de mamá todoterreno. Bego, gracias por llevar la presión con calma, una sonrisa y un ¿Qué tal estás? cada mañana. Espero que no tengas que mirar a esa pulsera muchas más veces.

Otro personaje que se hace querer es la guerrera sin armadura y sin espada. Una guerrera muy joven que con ingenio y trabajo hacía malabares con las horas, las monedas y sus propias misiones. Tenía el ímpetu y la impulsividad de un soldado que sale por primera vez al mundo, pero también la sensatez de un caballero experimentado. Tamara, te admiro por ser tan valiente. Por tener como prioridad ser feliz y consecuente para sacar tu vida adelante aunque eso suponga una incomodidad en otros aspectos. Tienes algo tan valioso, y que cuesta tanto conseguir, como el amor a uno mismo.

Al fondo había una niña que se resistía a crecer y a dejar el nido pero que llevaba dentro toda una mami. Una persona sensible, preocupada por los que estaban a su alrededor y que no tenía miedo de sacar el payaso que llevaba dentro cuando era necesario. Virginia, qué te voy a contar! Gracias por el apoyo, por sacarme de quicio y no poder enfadarme contigo y por recordarme que hay que mirar siempre más allá. Tus ganas de ver mundo son contagiosas.

Había otros personajes que aparecieron poco en el cuento como los acompañantes de la niña Peter Pan: María, una pena no haber tenido más tiempo para conocerte, pero aun así creo que eres un encanto. Javi, eres toda una sorpresa, como un genio loco lleno de creatividad que luego resulta ser coherente, responsable y autosuficiente. Dos ejemplos de que todavía hay gente joven que de NiNi no tienen nada.

En un rincón estaba el personaje tímido, callado y serio. Cuando te acercabas aparecía una sonrisa infantil que te desarmaba y dejaba ver el personaje que había dentro. Denia, vale la pena conocerte, hablar contigo y escucharte. Ya sabía yo que detrás de esa persona serena y profesional había una chica muy muy divertida, inquieta y sensata.

Otro nuevo personaje, un joven despistado, educado, impaciente e inquieto. Una persona con valores y con un humor extraño que cuando descubrías te maravillaba (todavía me río si veo una caja de Choco Crispies). Servicial, un poco loco y al que a veces le salía un niño travieso que divertía a cualquiera. Jhon, me ha encantado trabajar a tu lado y te deseo lo mejor, principalmente porque creo que eres, a parte de buena persona, un profesional muy completo y válido. ¿Hay algo que no sepas hacer???? Nos vemos con las miniburguers, si?

Había también una brujilla buena, joven de espíritu y actitud pero sabia por la experiencia. Una mujer profesional y luchadora. Elena, de verdad me alegro de haberte conocido. Dentro de unos años quiero ser como tú, con todo...bueno, con un poco más de filtro si es necesario ;). Con tus ganas de vivir, siguiendo el ejemplo de como tirar pa' alante venga lo que venga y se ponga quien se ponga en el camino. Eres un modelo de optimismo, valentía y saber estar. Te agradezco lo que me has enseñado no sólo en el ámbito profesional y te deseo que todo salga bien al final.

Hubo un personaje que llegó sin esperarlo al cuento, asomando la patita tímidamente y avanzando a pasos pequeños. Luego empezó a correr, y ya no la pararon! Descubrimos que la liebre era pura fuerza y determinación. Descubrimos que era seria, firme e impenetrable. Y ya, después de un tiempo, descubrimos que no es necesario un abrazo para demostrar el cariño y la sensibilidad, que no todo el humor es fácil y que lo mejor que puede tener un líder es serenidad, dejar espacio controlando desde lejos y buenas palabras. Sonia, tienes todo mi aprecio, mi respeto y mi admiración. Como jefa y persona me has demostrado lo eficaz que es un buen entendimiento entre el equipo y cómo afrontar los problemas con calma y humor. Espero seguir tu ejemplo y que a ti no te supere la situación, que siempre tengas una vocecilla que te repita “no te calientes, no te hagas mala sangre”.

Os deseo a todos lo mejor y espero veros pronto.
Conexión especial desde el exterior para T5, la cadena triste e Intereconomía.
¡Un besazo!





martes, 3 de abril de 2012

El cuento de la (in)comunicación

A propósito de  Jake Reilly


Cuenta la leyenda que hace muchos (¿muchos?) años, el hombre, y sobre todo la mujer, se comunicaban mediante sistemas rudimentarios evolucionados directamente de las pinturas en las cuevas y las señales de humo a distancia.
Dicen, aunque no sé si es completamente cierto, que utilizaban el papel y el bolígrafo y unos teléfonos primitivos cuya función era servir como medio para...¡hablar!
Y en esos tiempos se decían cosas como “cuelga ya, que luego la factura...” y corría de boca en boca el mito del “ha llamado ella” (SIEMPRE llamaba ella).
Luego, se cuenta que empezaron a aparecer unos proto-móviles que permitieron hacer llamadas a otros desde los lugares más recónditos de nuestras urbes. Las conversaciones se hicieron escuetas, directas y llenas de nuevas dudas existenciales que sólo tenían respuesta si el dios del saldo a precio de oro y la diosa de la cobertura así lo decidían. “Estoy en el súper” se decía... “¿Necesitamos leche?”continuaba... Querer leche o no querer, ya sabéis cómo sigue..,
Estos proto-móviles también generaron una mayor comunicación y un cambio radical en el lenguaje q cda vez staba + marcado x la econ. Ling, y d carctrs yaq llegó a Occidente el proverbio oriental del Si el mono de pulgares veloces escribe muy largo, el gran dios la estrella de la movi cobra doble.
Además, crearon una generación de nativos digitales que nacieron con el estigma de la impuntualidad apoyada en un sms de “llego en 5 min,” enviado desde el baño. El de casa, claro.
Una generación que consideraría su móvil como una prolongación natural de sus manos, de sus dedos atléticos y musculados. Que consideraría la comunicación como aquello que se da entre dos entes: él mismo y el mundo dentro de su smartphone. Las personas de alrededor, serían a partir de entonces ruido comunicativo.

Una de las mujeres que sólo había vivido la transición digital y, por tanto, tenía cierto recelo hacia las “maravillas” de las nuevas tecnologías móviles, tuvo que tomar una decisión.
Su zapatófono, como los nativos lo llamaban, ya no servía para hablar. En un accidente acuático, que no viene al caso, perdió la función de ser oído por lo que la comunicación como concepto dejó de ser viable: tristemente, la flechita que une E con R en el esquema se rompió a la altura del Medio y el Canal.
Entonces...se planteó el dilema, el debate: smartphone sí, smartphone no.
No quería ser asocial, no quería tener dolor en sus ya ancianas articulaciones, no quería cambiar su tiempo de lectura o inspiración por jugar a derribar cerdos con pájaros cabreados (¿?), no quería vender la vida en analógico con café por un retweet ocasional de un famoso.
Se habían dado casos atroces de seres digitales abducidos por una pantalla de Iphone y de los que nunca más se supo. Quedaron petrificados, con la mirada vacía y las manos frías después de haber descargado su primera aplicación. Ya nunca más pudieron salir y ésto asustaba a la mujer de la transición.
Cuando trataban de captarla ella decía: A mi todavía me gusta mirar a los ojos cuando hablo con alguien y que éste me mire de forma continua no entre WhatsApp y tweet. Si a mi me da igual en qué restaurante estás cenando con tu amiga, a quien no conozco ni quiero, a ti también te dará igual si se me escapa un gas en Lima o tengo un affaire en Berlín. Llamadme idealista, llamadme ilusa, pero yo...yo...yo creo que google maps en el móvil es súper útil y ya que me cambio de teléfono, pues, pues...
Pues que a la mujer de la transición le pudo la presión social y esas pantallas táctiles y llenas de colorines que hubiesen encantado a aquellos que pintaban en sus cuevas. Dejó de ser la amiga “cara” pero en secreto, y como forma de rebelión, escribía historias y leyendas en una libreta con una autentica reliquia llamada BIC.



domingo, 1 de abril de 2012

El re-cuento de los días tontos

Miras la última publicación y te das cuenta de que ha pasado demasiado tiempo. Ibas a escribir sobre un  momento de debilidad en el que te planteas qué hacer con tu vida. Una vuelta por tu situación, un circuito por esa sensación de no saber por dónde tirar...
Y tenías mil temas preparados que ahora te parecen absurdos al lado de temas vitales, de motivaciones, de planes.
Pero decides que para eso, para darle vueltas a algo en tu cabeza, mejor lo vives venga como venga y te dedicas a inventar historias, que para deprimente ya está el día a día, no?

Y ya. Fin del cuento y a otra cosa que ya llevo muchos días tontos.

http://www.youtube.com/watch?v=FomNHN3o-7A&ob=av2n
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